medicina oculta
Medicina Oculta y la alta magia blanca se erigen como fuerzas restauradoras. Para los magos blancos y los teúrgos, la mayor parte de las enfermedades físicas tienen su origen en un desorden moral, un ataque magnético o un desequilibrio de la energía
.
Para defenderse y curar estos maleficios, los adeptos no dependían de medicinas vulgares, sino de la manipulación de la Luz Astral mediante su voluntad, la fe del paciente y el uso estratégico de remedios simpáticos y talismanes
. Las curaciones se llevaban a cabo mediante los siguientes métodos ocultos:
1. El Poder de la Fe y las Sustancias Simples En la medicina oculta, la ciencia y la confianza del mago son las que infunden virtud a la curación. Los adeptos utilizaban sustancias sumamente simples pero fuertemente consagradas por la voluntad: agua, aceite, vino, sal y alcanfor
. El aceite y el vino, combinados con sal o alcanfor, se consideraban el bálsamo perfecto para heridas y aflicciones
. Asimismo, la "insuflación" (el acto de soplar sobre el paciente, ya sea con aliento cálido para estimular la vida o frío para calmar los dolores) era vital para transmitir la energía magnética y restaurar el equilibrio
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2. Antídotos Directos contra los Maleficios Eliphas Levi, basándose en la medicina simpática de Paracelsus, detalla curas sumamente específicas para contrarrestar los embrujamientos oscuros:
La Regla de Oro (El no-temor): El maleficio actúa como una enfermedad contagiosa; el que tiene miedo es el primero en caer. El mejor medio para resistir un hechizo es no temerle
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Romper la Corriente: Se inducía a la persona embrujada a hacerle un favor al brujo que la atacaba, o a compartir con él la "comunión de la sal". Al devolver bien por mal, la corriente magnética de odio se rompía de inmediato
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Contra el hechizo del Sapo: Si alguien enfermaba porque un brujo había enterrado y maldecido a un sapo en su nombre, el remedio consistía en que la víctima llevara consigo un sapo vivo dentro de una caja de asta
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Contra el Corazón Horadado: Si el brujo torturaba un corazón animal clavándole alfileres, el enfermo debía comer un corazón de cordero sazonado con salvia y verbena, y llevar en una bolsita un talismán de Venus o de la Luna, acompañado de alcanfor y sal
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Contra las Figuras de Cera (Vudú): Para destruir el vínculo con un muñeco de cera maléfico, el mago blanco modelaba una figura aún más perfecta de la víctima, le añadía algo personal de ella, le colgaba siete talismanes al cuello y la ubicaba en el centro de un gran pentagrama. Todos los días la frotaba con aceite y bálsamo pronunciando el "Conjuro de los Cuatro". Al cabo de siete días, quemaba la efigie en un fuego consagrado, lo que despojaba instantáneamente a la figura del brujo de todo su poder maligno
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3. La Aplicación de Talismanes y Cuadrados Mágicos Los talismanes eran herramientas imprescindibles para la defensa psíquica y la sanación de enfermedades que desafiaban la medicina tradicional:
Equilibrio Astrológico: Se construían talismanes planetarios diarios para contrarrestar los aspectos astrológicos desfavorables que debilitaban la salud o el carácter de una persona. Por ejemplo, alguien demasiado volátil o inestable podía asentar su energía usando un talismán de Saturno
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Los Cuadrados de Abramelin: En el sistema de La Magia Sagrada de Abramelin, el adepto invocaba a fuerzas angélicas o a príncipes (como Amaimon) para curar lepra, úlceras, parálisis o fiebres malignas mediante símbolos y cuadrados con letras mágicas
. El método consistía en lavar las vendas del paciente, aplicar ungüentos frescos y luego colocar el símbolo mágico sobre la herida durante quince minutos. Si la enfermedad era interna, el talismán se colocaba boca abajo directamente sobre la cabeza desnuda del enfermo
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